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domingo, 4 de agosto de 2013




Estaban los dos mirándose fijamente bajo la lluvia. EL tiempo parecía haberse puesto de acuerdo. A ambos les gusta la lluvia, y habían hablado de pasear bajo ella en numerosas ocasiones…

Irónico que éste sea su final.

El final de una historia sin acabar.

Acabar el libro arrancándole las hojas y quemándolas mientras lloras por lo que pudo ser y no fue.

Un último beso cerró el telón. Un último beso que aún arde en sus labios, y que se llevó su último aliento.

Condenado a vivir sin alma, sin corazón, sin esperanza…  pues ella se lo llevó.

Sus lágrimas, signo de dolor y de amor.

Sus puños ensangrentados, signo de impotencia y de rabia.




Se despertó en mitad de la noche con una extraña sensación de miedo en el cuerpo. Miró a su derecha, y allí estaba ella. Lo estaba mirando con curiosidad y cariño, mientras sonreía. Ella, al notar el pánico en su mirada, comenzó a cantarle esa canción. Ella sabía lo mucho que le gustaba escucharla cantar.

Entrecerró los ojos, para disfrutar mejor de esa bella melodía, que era apenas un susurro.

Al terminar la canción, notó sus suaves labios en la mejilla:

--…adiós.

Al abrir los ojos, ella ya no estaba.

sábado, 3 de marzo de 2012

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Lo primero que sintió al recuperar la consciencia, fue el frío suelo contra su cuerpo.


Estaba aturdido, como si acabase de recibir una paliza. La cabeza parecía estar a punto de estallarle.


Consiguió levantarse al cabo de un rato, y comenzó a intentar averiguar donde se encontraba:


Estaba en lo que parecía el interior de una casa, concretamente un pasillo. El suelo era de frío mármol, y de las paredes colgaban siniestros retratos, de esos que parecen seguirte con la mirada. Al final del pasillo, una puerta entrecerrada, dejaba ver una tenue luz parpadeante; posiblemente de una vela.


Sin muchas opciones, decidió avanzar por el pasillo hasta llegar a la puerta, y averiguar que había al otro lado.


Al empujar la puerta, esta chirrió.


Una enorme sala, que solo albergaba, velas encendidas, una mesa y dos sillas…una de ellas ocupada.


La poca iluminación permitía vislumbrar marcas en el polvo del suelo; hacía poco que esa sala estaba así de vacía.


EL muchacho avanzó hasta la mesa, con una sensación familiar recorriéndole el cuerpo.


Conforme avanzaba hacia la mesa, pudo ver que en ella, había algo: un tablero de ajedrez.


De pronto, todo encajó.


-Vaya…ahora lo entiendo… -Dijo casi susurrando.


El caballero encapuchado que estaba sentado en una de las sillas, frente a él, levantó la cabeza, y mirándole con la oscuridad que formaba su rostro dijo:


-…Cuanto tiempo…¿retomamos la partida?

viernes, 14 de enero de 2011

Bazofia perfecta.

El sencillo despertador empezó a sonar. Las 8:00 ya, hora de levantarse, y empezar otro radiante y hermoso día de primavera.

John, como suele ser habitual en él, lo apagó suavemente. No le molestaba ser despertado bruscamente por un aparato tan ruidoso y molesto como lo es un despertador, todo lo contrario; para él es pura música celestial, marcando la apertura de un armonioso baile angelical entre flores, sirenas y ponis rosas.

Se levantó con esa energía que te asalta en abundancia por las mañanas, y se tumbo, sin remolonear ni un solo instante, en la alfombra de su habitación: era el momento de sus ejercicios matutinos.

John se situaba siempre frente al espejo para hacer sus abdominales. Le encantaba ver ese rostro tan joven, libre de arrugas y sin rastro de ojeras ni legañas; su piel era absolutamente lisa y bella como el mármol.

Tras una serie de cien abdominales seguidos, incluyendo las sonrisas estúpidas y guiños que hacía cada vez que llegaba arriba y se veía en el espejo, que no le llevó más de un minuto (se mantenía en forma), se dispuso a hacer unas flexiones. Su gato le observaba desde la puerta, con absoluto respeto, sin atreverse a allanar la intimidad de su habitación; no fuese a molestar a su dueño mientras hacía ejercicio. Las cien flexiones no le costaron nada, pan comido.

Se incorporó, se quito la camiseta del pijama, y se observó en el espejo, sin poder evitar una sonrisa.

-Mmmm, que bueno estás nene- dijo mientras ponía poses increíblemente sexys, que serían capaces de inundar hasta las más puritanas y exigentes bragas de este planeta.

Se desnudó por completo, y paseándose alegremente por su casa, se dirigió al cuarto de baño para ducharse.

Fue una ducha rápida; con él la tentación de mantenerse bajo el agua caliente durante un largo y agradable periodo de tiempo, no funcionaba. Salió de la ducha, y se secó con la toalla para poder ponerse la ropa interior; los pantalones y la camisa tuvieron que esperar hasta que llegase a la habitación de nuevo.

Bailando alegremente con cada paso que daba, mientras por los altavoces de su mini cadena sonaba ‘Knights of Cydonia’ de Muse, se encaminó a la cocina, para prepararse un delicioso desayuno rico en fibra.

Como se sentía con suerte, le echó valor a la cosa, decidió tentar a la razón y enfrentarse a todas las leyes físicas existentes; colocó un plato en el suelo, mientras que en la mano sostenía una tostada perfectamente recién hecha, con uno de los lados untados en la más sana y rica mantequilla. Acto seguido, soltó la tostada desde bien alto. Como cabría esperar en una situación semejante, la tostada, con total elegancia en la forma de sus giros mientras caía, fue a posarse suavemente en el plato, con la cara que contenía la mantequilla, equitativamente esparcida con gran maestría sobre la tostada (sin duda obra comparable a la del más hábil de los artistas, todo sea dicho) hacia arriba. John sonrió dejando ver su perfecta dentadu…

-¡Venga ya! – dijo el joven mientras cerraba el libro con brusquedad- ¿De verdad los escritores de hoy en día pretenden que nos traguemos estos cuentos chinos? – preguntó a la librera mientras le enseñaba la portada del libro.

-No lo sé, no lo he leído. – Contestó la señora que rondaría los 40- Lo único que se, es que está triunfando entre las jóvenes. – Añadió mientras sonreía- Y yo me estoy haciendo de oro vendiéndolo.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Dominó: todos jugamos.




Un tarde calurosa de verano.
Una calle cualquiera, en una zona residencial.
En un extremo, un padre lleva, en su nuevo coche gris metalizado, a su familia al cine. Los niños gritan en la parte de atrás. Amy, la mas pequeña, de 9 años, llora sin dar tregua, por qué David, su hermano de 12, fruto de un descuido, no para de desabrochar su cinturón de seguridad. La madre, Amanda, chilla sin apenas prestar atención a sus hijos, que dejen de discutir.
John, el cabeza de familia, intenta centrar su atención en la carretera; pronto cruzarán la esquina donde los Johansson tienen su tienda de ultramarinos, llegaran a la rotonda, y el tráfico empezará a ser mas denso, por lo qué no quiere estar distraído: siempre ha sido muy meticuloso a la hora de conducir.

El interior del vehículo se había convertido en un hervidero insoportable. Los niños discutían sin cesar, y se insultaban con su escaso vocabulario. Amanda, harta de tanto griterío y tanta tontería infantil, decide legar responsabilidades de autoridad a John, con la tan recurrida frase de siempre: John, dile algo a tus hijos.

Hasta aquí todo se desarrollaría dentro de lo que sería una normalidad relativa, dentro de una familia media, de cualquier país desarrollado en sus mismas condiciones. Pero, amigos míos, bien sabemos, que cada ser humano es un mundo a parte, una realidad paralela, otra galaxia, otro laberinto totalmente diferente y caótico. Y esto es, precisamente, lo que hace que, hasta las mas mínima de las acciones, hasta la mas nimia variación en los sucesos, haga que una persona actué de una forma absolutamente diferente, según los casos.

Sería interesante sin duda, analizar en esos delicados instantes, la ajetreada mente del pobre John. Por una parte, intentando centrar todos sus instintos y atención en la carretera y el coche, mientras por el otro frente, los chillidos cavernarios de sus hijos, asediaban con gran éxito sus pensamientos. La entrada en escena de la madre, no hizo sino agravar la situación, poniendo una preciosa y dulce guinda al bonito pastel de nervios. Cabría añadir también, que el bueno de John estaba a punto de ser despedido de la oficina de correos en la que trabajaba, lo cual es añadido suficiente para justificar su comportamiento posterior, y ya le añadimos a ese rico pastel, por capa de azucar glaseada una infidelidad de su mujer, en reiteradas ocasiones, con un compañero de su trabajo... en fin, veamos que sucede a continuación.

Absolutamente cegado por la ira y la impotencia, John, sin poder aguantar mas la presión generada, se gira, soltando el volante, y en un abrir y cerrar de ojos, mete en vereda (al menos momentánea) a los chiquillos, que, aguantándose las lágrimas por el terror en el que les ha sumido su progenitor.

Un abrir y cerrar de ojos.
Que medida mas relativa, ¿no es cierto?
Puede ocurrir tanto y tan poco dentro de este espacio de tiempo.

En nuestro caso, no ocurrió tanto ni tampoco tan poco, ocurrió lo justo. Lo que tenía que ocurrir.

La hija de los O'graidy, de tan solo 6 años, cruzaba la carretera sin mirar, persiguiendo su pelota que acababa de hacer lo propio.

Salió en todos los periódicos locales. Una tragedia, sin duda.
Un turismo, al intentar esquivar a una niña que se cruzó en su camino, volcó y fue a parar al patio delantero de la familia Abraham, que ese mismo día, celebraban el cumpleaños de su hijo Tim, que hubiera cumplido 2 años a las 19:42, de no haber sido arrollado por el coche de John.

Es increíble como hasta la mas mínima de las decisiones, puede condicionar nuestro futuro. No solo las nuestras, si no las ajenas. Y son estas últimas las mas preocupantes, puesto que las tuyas, puedes controlarlas, pero las ajenas;no.

Nadie está a salvo de lo ajeno.


martes, 14 de diciembre de 2010

¡INAUGURACIÓN!


¡Buenas!

¡Bienvenidos al Telescopio Indiscreto!

En este, el que será mi primer blog serio, podréis encontrar prácticamente de todo.
He empezado abriendo unas pocas 'secciones', como podréis comprobar en esas pestañas encima de la entrada, pero con el tiempo espero tener mas.
Podréis leer desde mis paranoias mentales (que no son pocas que digamos >3<), hasta mis aventuras por el maravilloso mundo de la RENFE (que son bastantes, y muy sorprendentes... ya las iréis viendo, no decepcionan...) y también podréis leer mis relatos (me encanta escribir, aunque últimamente lo hago menos, espero coger de nuevo las buenas costumbres, y escribir mas a menudo n.n)

Además de lo ya mencionado arriba, tengo la intención de empezar un relato largo, cuyos capítulos iría subiendo aquí, así como de añadir una sección de información sobre videojuegos y otra de críticas de cine, aprovechando que voy una media de 2 veces a la semana (si, me encanta el cine, algún problema ¬¬).

En fin, creo que esto es todo como presentación, puesto que de primeras, nadie o casi nadie, va a leer esto... así que, a promocionarse toca, y a llenar esto con cosas interesantes de leer, y sobretodo, bien escrito... por qué de mediocridad, esta el mundo lleno; así que, espero ir mejorando mi estilo, y madurando literariamente con cada entrada en este blog.

¡Sin mas, queda inaugurado el Telescopio Indiscreto!


P.D: El nombre ha sido seleccionado por qué, tiendo a meter mucho las narices en cosas ajenas, y suelo cotillear mucho, por lo tanto, sobre todo en la parte de las historias de la RENFE, se notará lo muy cotilla que soy, y lo mucho que cotilleo conversaciones que no me incumben (^///^).